martes, 14 de septiembre de 2010

Estoy sentado en el banco
de un enorme jardín olvidado,
estoy sentado y maravillado
de la oscuridad y su manto.

Hace tiempo que el tiempo
no pasa, se olvida…
se malgasta… que el cielo
no me enseña una flor florida.

El jardín de las tristes
alegrías está repleto de
árboles, inmóviles, inertes;
que no se mueven ante mi
melancolía.

El jardín de las tristes
alegrías… está desierto…
de bellas flores
 pero repleto…
de bellezas desconocidas.

Estoy sentado en este desierto jardín,
esperando a la bella flor que venga hasta mí.

Sigo sentado en mi banco,
aguardando el feliz momento
en que una flor con su blanco
ilumine mi vida y borre mi lamento.

Un murmullo… a voces secretos,
de sauces, abetos y pinos,
de sucias artimañas repletos,
contra el aire y su tacto de lino.

 Un rugido… el desafiante viento
arremete contra los árboles…
Se adentra más… ¡qué frío siento!
Envuelve mi corazón… ¡malditos amores!

Enfrente el banco, hay un camino,
por dónde deslizan flores su olor…
Enfrente el banco pasa mi destino,
placeres que no alcanzo… ¡oh, qué dolor!

Un momento… una flor ha pasado
dejando un rastro de sensualidad…
Sólo un momento… mi alma ha iluminado
pero se va con e
 el ocaso, se va
con la luz, para no volver más…
Y así… vuelvo a estar sentado
en el oscuro parque de mi soledad.

No hay comentarios:

Publicar un comentario